no se trata de temer, ¿cierto? alcanzo a escuchar una voz, que acaso le entrego a mi propia garganta, o mejor decir cuello, porque es ahí donde coloco los labios, apenas asiento y respiro tu aroma. Sé que es verdad la posibilidad de caminar al lado contrario del sol, pero eso no quiere decir que no voy al horizonte. Sentirás entonces el calor en tu espalda, quizá esta gota de sudor que surca mi columna vertebral, es realmente tuya y quien está caminando al lado contrario eres tú, pero eso no te deja sin horizonte, lo sé, tan solo se trata de una dirección que es otra.
Una vez hice un ensayo sobre un Indio al que se le arrebata la identidad. Este Indio es en realidad todos en el nuevo mundo. Esta otredad que se nos dio como divina: aquí llegaron ellos, montados en sus caballos, y enarbolando aquel atributo de Quetzatcoatl que no me termino de creer como idiosincrasia azteca, a de ser interpretación del viejo mundo, porque no me convence que el dorado del sol, los de aquí, nosotros, le creyésemos como algo tan fuera y tan de ellos; no sólo es la piel.
Aquí ando como fuera tuyo, y es que esto es impensable. ¿Acaso no percibes que es antinatura que me expulses de tu ser? Y sí, lo sé, esto es un exilio. Tal vez, algunos años después de nacer me sentí igual con mi madre, y luego fui consciente de esto ante el nacimiento de mi hermano, porque no debe haber algo más fuerte, que compartir el amor materno, no con uno, sino con dos, con el mundo entero, porque ella es amiga, madre, novia, trabajadora, humana y mía. Y no se trata de posesión, aunque parece evidente, y es que cuando duele la gripa, ni aunque tu mejor amigo te abrece, te sientes como con mamá. y voy a sintetizar: podrá ser todo, pero es Madre.
Entiendo que no quieras ser mi madre. Yo no quería que mi ex me tratase como su hija, pero a lo mucho, recuerdo los cariños, y cómo me gustaba dejarme mimar; psicoanalistas, largo de aquí, sé de que va Freud y aunque me gusta, creo que Soy Electra, no Edipo; y esto suena peor, no soy ninguna tragedia Griega, pero de repente hay que mostrarles que la moneda tiene muchas caras. Y la primera es la última: como hija debo mucho, quizá por eso lo segundo.
Bésame y entérate que no me basto. No espero demasiado, pero no me limito ni me conformo; claro que me endorfino, aunque no te haya encontrado la boca ¿ves a lo que me refiero? siquiera labio contra labio y ejerzo la presión suficiente para saber que hay más, y que me gusta todo; y pago cuentas y al chocolate caliente le hecho malvaviscos. Saliste corriendo y yo que no corría porque me aburría, compré audífonos y Spotify. No creo que estés durmiendo como la liebre, bajo un árbol, quizá como una flor, o como gravedad te estés dejando al prado, si fueras flor, yo sería un cronopio.
Voy a aclarar una cosa: puede que ahora corra, pero no estoy compitiendo, a lo mucho, como diría una de las tres niñas de las burbujas del parque de las américas (si cuento a la madre, en realidad son cuatro), ''estás ensayando'', estoy practicando, para que la condición no sea un impedimento al trote, a la carrera, al camino o quién sabe, quizá para eso mismo, para que yo sea la que salga corriendo la próxima vez, ¿por qué? porque tú las traes.

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