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All about the bass

 Relinquit posterga Es la naturaleza la que se dirige a tu percepción... no le des la espalda qué es lo que dentro  tuyo la interpreta ¿qué quieres hacer  para descubrir en  su penunmbra  la belleza que te  susurra?    Artem vita lewis es que la vida se hace tan grande  que alcanza a superar el arte... pero es el arte quien que se elonga  con el valor de lo que la vida fue. II si hablo de la elongación del arte es porque ahí encuentro la forma de hacerte eterna. Para dibujarte entera necesito una forma de descubrir la vida, como esa naturaleza parlanchina que te abraza al anochecer. Eterno Universo. 
 Son mis palabras un animal en mi pecho habla y araña para llamarme Cuanto tiempo una y otra vez voy y le ignoro, lo acaricio y repito no importa si la rosa de tu corazón mío se marchita no importa si en su lugar vacio vuelve terca y repetida el botón  asomar la cresta y florecer. No importa aún cuando triste triste pero contento gimes listo ya no tienes corazón y como perséfone se va todo un tiempo ¿No importó hasta que el aroma de un solo bosque nos llenó los pulmones y advirtió que ese aroma  Era también ese mi aroma? Oh animal callado, porqué no me incitas  con más fuerza a que use tus palabras para nombrarla y tráela;… Aráñame para saber que estás ahí como tantas otras veces lame mis heridas con tu lengua que tu saliva antiséptica de isodine me harda dulce e intensamente no hay botón no hay rosa pero estás tú acaso cobarde no te pertenezco

Avital meets Avital Live in Jerusalem

I'm still in love with you - Sean Paul I'n
''Somos los niños del amor y nuestra madre es el amor.'' Rumi ¡Oh madre! mis ojos están llenos de lágrimas levanto las manos pero estás jugando con mis hermanos me acerco un poco y comienzo a sonreír sus risas me elevan las comisuras de los labios me rellenan las mejillas como si estuviera dando un gran sorbo de leche siento como tus besos en mis pómulos y estás gotitas que corren por mi rostro entonces se vuelven tuyas.
 Siente mi aliento en tu oído: estaré calentándote las orejas.  Qué suerte tendría de ser el viento, porque aspirar al aire sería como estar realmente susurrándote lo que fuera, tan bajito que apenas serías consiente de las palabras, que serían como la exhalación de un respirar contenido, que no se delataría, hasta que el pecho tuyo lo hiciera, como si estuviera aceptando salir a respirar. Estaría contándote en más que voz. Quizá te diría que mis cuerdas melódicas están más cerca de tus labios que de mi propia garganta, que las pecas de tu piel parecen chocolate derretido y cómo me gusta que este se quede entre la lengua y el paladar, encontrarle en el interior de mis mejillas, o precisamente en las aletas de tu nariz. Aunque creo necesario admitir que no tengo idea de dónde se encuentran aquellos hilos de la vida, y al mirarte así, un poco más arriba, a un costado, teniéndome aledaña a tu lóbulo izquierdo, imagino que están por ahí: entre la piel que cubre tus múscu...